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Caso práctico. Porcentaje del panadero (tostón II)

Jueves, 15 de Octubre de 2009

Hola de nuevo. He tardado bastante en escribir porque andamos algo liados, pero bien, todo va muy bien.

Por cierto, ya os avisaré el lunes 19 de cómo ha quedado lo del concurso, si efectivamente es ese día cuando dicen el ganador. Sea como sea, con los comentarios que habéis dejado en la noticia ya nos sentimos los más ganadores del mundo, :) Es un placer tener a clientes que nos miran con tan buenos ojos…

A lo que vamos. Hace un par de semanas hablábamos del sistema de porcentajes del panadero. En principio parece algo complicado, pero tengo especial interés en que lo entendamos correctamente porque creo que será la base para hacer nuestros panes, y la verdad es que facilita bastante las cosas.

¿Por qué puede ser útil?, ¿para qué nos puede servir? Hace algún tiempo nos llegó un nuevo banetón, de los mismos fabricantes, y como podéis ver es especial. No es muy común ver por aquí panes en forma de triángulo, pero os aseguro que quedan preciosos, yo no lo hice, pero si antes de hornearlo le echamos unas semillas a la masa, estos panes quedan espectaculares.

El caso es que para fotografiarlo y probarlo (es una de las cosas que más me gustan de este trabajo), necesitamos hacer un pan de 750 gramos. Si os parece, y por no complicarnos partamos de la receta básica (basiquísima) de un pan casero. Cogemos nuestros porcentajes:

  • 100% Harina de fuerza
  • 60% Agua
  • 2% Sal
  • 2% Levadura prensada fresca
  • Total fórmula 164%

Hasta aquí todo ok. Pues si lo que queremos es hacer un pan con un peso final de 750 gramos, la regla de tres sería:

x gramos de harina —- es al 100%    

Como  

 750 gramos (peso final) —- es al 164% (suma de todos los ingredientes)

  • x———– 100
  • 750——- 164        

  x= 750.100/164       x= 457,31 gramos de harina de fuerza

Siguiendo esta regla de tres y conociendo el ingrediente principal averiguamos los otros. De modo que la receta partiendo del porcentaje anterior para un pan de 750 gramos sería:

  • 457,31 gramos de harina de fuerza (podemos poner 460 gr.)
  • 274,2 gramos de agua (podemos poner 275 gr.)
  • 9,14 gramos de levadura prensada fresca (en este caso redondeo a la baja, 9 gramitos)
  • Y 9,14 gramos de sal (o sea, 9 0 10 gramos de sal)

Mezclamos la harina de fuerza y la sal. Diluimos la levadura prensada en un poquito de agua de la que ya tenemos pesada (a mi personalmente me gusta pesar el agua, es más exacto) y vamos mezclando con la harina poco a poco, hasta que hemos echado toda la cantidad de agua. Cuando está casi totalmente mezclada en el bol, la pasamos a la encimera o trabajamos sobre cualquier otra superficie lisa y antiadherente y  amasamos durante unos 15-17 minutos. Es una masa seca, pero con empeño, dedicación y cariño conseguimos ponerla a punto.

Yo suelo dejar fermentar esta receta dos veces. Unos 40 minutos cada vez. La primera en el mismo bol donde he amasado, después de esos primeros 40 minutos, la saco, la amaso de nuevo, sacamos todo el aire y la ponemos en el banetón durante otros 40 minutos aproximadamente o hasta que suba el doble de su tamaño. Durante esos 40 minutos de segunda fermentación, ponemos el horno a precalentar, yo lo pongo fuerte, para que coja una buena temperatura, unos 220º. Cuando la masa esté con un buen tamaño (después de esos 40 minutos aproximados), le damos unos cortecitos (que sean limpios, para no desgarrar la masa) y al horno.

Una vez en el horno bajo la temperatura hasta unos 170º, me gusta hornear despacio. Y allí estará aproximadamente otros 45-50 minutos.baneton_triangulo

baneton_triangulo_1

Bueno, ahí queda esto. Si utilizáis un molde, baneton, etc., de diferente capacidad, ya sabéis cómo hacer para adaptar la cantidad de masa a vuestros utensilios.

Y hasta aquí nuestro segundo tostón en conceptos básicos… Tranquilos que ya veréis como poco a poco vamos poniendo recetas más chulas. Por cierto, tampoco os preocupéis, porque pondremos las recetas con sus respectivas fórmulas y después con cantidades exactas… a ver, ¿queréis ser panaderos?, ¡pues a estudiar! :)

El sistema de porcentajes del panadero

Viernes, 25 de Septiembre de 2009

Todavía no tenemos clases prácticas. Así que yo sigo haciendo pan en casa a mi ritmo, seguramente cogiendo vicios y malas costumbres que después me harán (intentarán) borrar de mi mente.

El caso es que en el tiempo que llevo haciendo pan en casa lo que más me ha gustado aprender es el sistema matemático del panadero, y eso que soy de letras puras. Pero lo veo super útil. Sobre todo a la hora de utilizar moldes, bannetons, etc., de diferentes capacidades. Con éstas fórmulas podemos averiguar fácilmente cuánto tenemos que utilizar de cada ingrediente si queremos obtener un pan final de “x” kilogramos.

A ver si soy capaz de explicarlo más o menos, atended y preguntad dudas, porque a partir de ahora colgaremos todas las recetas con los porcentajes (también las cantidades exactas), pero os aseguro que cuando le cojáis el rollo a lo de los tantos por cientos, es fantástico. Otra cosa antes de entrar en materia, en el libro de Peter Reinhart “El aprendiz de panadero” viene muy bien explicado, es un libro que recomiendo, a mi personalmente me parece una maravilla.

porcentaje-del-panadero

La cosa es fácil. Es una regla de tres y la cantidad total de harina que utilizamos en la receta es siempre el 100%. De modo que si ponemos una receta en la que digamos que lleva 60% de agua, 2% de sal y 2% de levadura, lo sacaremos partiendo de que 600 gramos de harina (por ejemplo) es al 100% como 60% es a “x”. ¿Cómo lo veis?.

Hacemos este pan con 600 gramos de harina (100%), ¿cuánta agua ponemos?, pues 600 es a 100 - como “x” es a 60, o sea 360 gramos de agua. Igual con la levadura prensada fresca, en esta fórmula un 2%, y lo mismo con la sal, también un 2%, por lo tanto, para la levadura y la sal, 600 es a 100 -  como “x” es a 2 = 12 gramos de sal y 12 gramos de levadura.

Por lo tanto, si queremos hacer un pan de 1 kilo; 1000 gramos es al 164% - como “x” (gramos de harina) es al 100%… y así con el 60% de agua y el 2% de levadura y sal. Tendremos el mismo tipo de pan y variamos la cantidad de los ingredientes con la intención de conseguir un pan final con un peso concreto.

Ya sé que muchos ya conocéis el sistema, pero a mi me habría encantado conocerlo antes de empezar con el pan, así que lo comparto con los nuevos. Sé que puede parecer un poco lío al principio, pero ya veréis como al final resulta útil y práctico conocerlo.

También sé que lo peor de todo ha sido la explicación del profe, pero chicos/as, es lo que hay :(  Estoy abierto a dudas y aclaraciones (a mi me enseñaron la regla de tres así).

¿Qué es el segundo leudado?

Lunes, 14 de Septiembre de 2009

El leudado del pan o fermentación no es más que una etapa de maduración (como la vida misma). La levadura, ya sea química o natural ha hecho su trabajo y la masa se hincha gracias a los gases que se han producido.

El primer leudado o fermentación primaria es el momento en el que se producen las primeras reacciones y es cuando mejor se van a desarrollar los sabores del pan.

El segundo leudado (fermentación final o leudado final) empieza en el momento en el que dividimos la masa y moldeamos los panes finales. Una vez que les hemos dado forma los dejamos reposar hasta que la masa crece el tamaño deseado antes de meterla en el horno (en la mayoría de los casos supondrá un 80% 0 90% del tamaño final que tendrá el pan).

Dejar que el segundo leudado o la segunda fase de fermentación se produzca en un banetón tiene muchas ventajas: facilitan la fermentación, la humedad no se condensa, conservamos la forma final del pan, etc.

Por último queremos animaros a utilizar levadura natural, la fermentación es más lenta, pero el pan final ganará en sabor, conservación y es más beneficioso para tu salud.

Dejamos que la masa crezca hasta el tamaño deseado y... ¡a comer!

Dejamos que la masa crezca hasta el tamaño deseado y... ¡a comer!

Preparados, listos…

Martes, 4 de Agosto de 2009

De entre otras consultas, nos preguntaba una usuaria de El Amasadero, “¿pero vendéis harinas o qué?”, qué razón tiene. Pues sí, vendemos harinas, el caso es que la cosa se retrasa por lo de siempre, primero que si arreglos en el diseño, después que si malentendidos en las cantidades, luego que para dentro de tres semanas, etc. Pero ya están aquí, ya tenemos las bolsas. El primer paso y quizás el más importante ya está solucionado.bolsa_harina_utilizada-copia

Sí ya las tenemos ¡pero!… estamos en agosto y las cosas tienen que seguir su ritmo. Quiero aclarar a todos nuestros usuarios que la harina estará para finales de este mes (los molineros también tienen derecho a vacaciones, como todo el mundo), y ya que tenemos dos o tres semanas de margen, ¿qué os parece si nos dais vuestra opinión?, nos gustaría saber con qué harina queréis empezar, qué harina no encontráis por ningún lado o cuál veis que es indispensable para vuestra receta, de esta manera, a la vuelta de vacaciones empezaremos envasando las harinas más demandadas, es una forma de conocer vuestras preferencias y además de ganar tiempo. Os ponemos un breve resumen:

  • Harina de fuerza: quizás la harina más demandada. Permite que tu pan suba en todo su esplendor.
  • Harina casera de molino: una harina natural molida con piedra. De las de antes.
  • Harina de centeno 1150: que tenga nomenclatura alemana no es por marketing. Un molinero alemán se pasó varios meses trabajando en el molino de nuestro fabricante (Coín) hasta conseguir la verdadera, insito, no es un nombre comercial, es auténtica harina de centeno alemana.
  • Harina integral ecológica: con certificado ecológico CAAE. De todos es conocido los beneficios de utilizar harina integral.
  • Harina ecológica de espelta: una harina cada vez más demandada. Antiguamente, el pan de espelta era el pan de la aristocracia, de los nobles, los campesinos se tenían que “conformar” con el pan de centeno. También con certificado ecológico CAAE.
  • Harina de maíz: a parte de usarse para cocinar deliciosos panes de diferentes partes del mundo, es perfecta para espolvorear superficies de trabajo y las masas antes de meterlas en el horno, da un toque rústico a los panes. Una harina que te sorprenderá y que una vez que la pruebes no podrás pasar sin ella.

Éstas serán entre otras las que vamos a empezar trabajando. ¿Con cuál te quedas?, si no está aquí la que estás buscando dinos cuál es, nos pondremos manos a la obra.

Por nuestra parte todo sigue estupendo, las visitas siguen aumentando y las ideas siguen burbujeando. Estamos pensando seriamente en ponernos a hacer un videoblog para compartir recetas. Eso tendrá que ser para mediados o finales de septiembre, yo creo que puede estar bien. Estamos abiertos a opiniones y sugerencias.

Y tu madre más

Miércoles, 15 de Julio de 2009

No sé vosotros, pero yo cuando empecé con esto del pan pensé que la levadura servía únicamente para que el pan subiese. En mis primeros intentos con masas, cuando todavía era un preadolescente, pensé que la levadura Royal podía ser un substituto, apuntando maneras de peón más que de panadero.

No fue hasta unos cuantos años más tarde y unos pocos atrás, gracias a un regalo precioso con el que retomé mi vena panadera y pastelera, cuando comprendí la importancia del tiempo y la paciencia de una fermentación pausada para conseguir un buen pan (además de buena materia prima y cariño). Todo lo contrario de lo que nos impone esta industrialización salvaje, preocupada por acortar ciclos de producción y abaratar las harinas a costa de darnos un pan horrible que además viene cargado de conservantes, descolorantes, gelificantes, colorantes, grasas baratas y un cóctel de encimas más propio de un laboratorio de genética que de una panadería.

Cuando mezclamos levadura, agua y harina, además producir el CO2 que hace que el pan suba, tras unas horas comenzarán a producirse ácidos láctico y acético y encimas de producción natural que nos ayudarán a conseguir mejor sabor, textura y a una hogaza más nutritiva.

Es por eso que los mejores panes se producen con prefermentos, que pueden ser de varios tipos, desde una mezcla diluida de agua, harina y levadura comercial, hasta la masa madre, que necesita varios días para estar lista y que se consigue con levaduras naturales. Entre estos dos extremos, la biga, el poolish, la esponja, la masa vieja… de ellos iremos hablando poco a poco, porque si vamos a hacer pan, vale la pena probar los prefermentos. A quienes no lo hayáis hecho todavía, os aseguramos que luego os será difícil volver atrás.

Más información:
Cómo hacer masa madre, en el blog ¿Te quedas a cenar?
Selección de artículos sobre “prefermentos” en Gastronomía y Cía.
Masa madre, según en la Wikipedia.