Cesta de la compra Area de Cliente
BANETONES

HARINAS

RODILLOS

UTENSILIOS

MOLDES




twitterRSS Feed Noticias
  Contacto Flickr

Archivo de Enero de 2010

Pan de dos colores. Lola Velasco, de Sevilla

Jueves, 21 de Enero de 2010

 

Esta semana os dejamos una receta que nos encantó. Hace tiempo que Lola nos envió este pan de dos colores y nos hablaba de que le gusta jugar con el aspecto de la comida, del pan en este caso, ya que nos contaba que de pequeña no era muy buena comedora. Como nos dice ella está bien “llamar la atención del paladar de los niñ@s” y por supuesto de los no tan niñ@s. A ver qué os parece.

 

Ingredientes:

 

- 400 grs. De harina de fuerza

- ½  Cucharadita de sal

- 1 cucharada de azúcar

- 1 cucharada de leche en polvo

- 1 cucharada de mantequilla

- 1 ½  vasos de agua

- 25 grs. Levadura fresca

- Espinacas

Gracias Lola!!!

Gracias Lola!!!

 

Poner las hojas de espinaca lavadas en una cacerola con un poquito de sal, cocinarlas solo con el agua que quedó en las hojas del enjuague. Apenas estén marchitas retirarlas y escurrirlas muy bien Luego exprimirlas para quitarles la mayor cantidad de agua.

 

Hacemos un volcán con la harina tamizada junto con la sal azúcar y leche en polvo, en el centro comenzamos a agregar el agua tibia con la levadura disuelta y trabajamos la masa hasta que tengamos una buena consistencia, dividimos la masa, yo lo hice a la mitad pero mejor una mayor que otra y seguimos trabajando la parte mayor un ratito más, la dejamos envuelta con un trapo limpio o film transparente dentro de un cuenco media hora para doblar volumen.

 

Seguimos con la otra mitad para incorporar las espinacas abriendo la masa con las manos. Amasar de forma contínua hasta que la espinaca esté bien integrada y distribuída por toda la masa.
Debe tener consistencia firme y la verdura aportará humedad. Por lo tanto, si resulta blanda le pondremos algo más de harina. La envolvemos en un trapo o film transparente y igualmente la dejamos media hora.

 

Colocamos la masa blanca en la mesa para estirarla con un rodillo y lo mismo hacemos con la masa verde a parte, cuando estén listas ponemos la verde encima de la blanca y la enrollamos bien apretaditas haciendo un rollo, metemos los lados hacia dentro y lo colocamos en el molde otra media hora más para que vuelva a aumentar el volumen apretándolo un poco hacia el suelo del molde y los lados.

 

Esta foto muestra lo que pude salvar del pan que hice ya que mis hijas entusiasmadas con el resultado no esperaron a que se enfriara para cortarlo.

 

Nota: Esperar a que se enfríe totalmente para cortar (Si tus hij@s aguantan) :-)

 

¡Gracias Lola, y saludos!

Sergio Bartolomé, de Erandio. Acabar bien el año y empezarlo mejor…

Viernes, 15 de Enero de 2010

Bueno, os dejo la primera entrada de vuestra sección. Sergio Bartolomé nos mandó este mail hace unos días y no pude dejar de releerlo varias veces, creo que transmite perfectamente lo que sentimos la mayoría cuando tenemos una masa entre manos. Es cierto que no siempre nos sale como queremos, pero cuando se le dedica tanto tiempo y tanta pasión a algo, siempre siempre siempre nace algo especial. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Buenas tardes Andrés,

 

Pues éste fue mi último pan del año, un pan cateto. Entró en el horno la tarde del 31 de Diciembre junto con un pan de centeno y pipas que siguió las indicaciones sabias de los libros de Peter Reinhart.

 

Tras un par de refrescos diarios de mi masa madre sourdough, por eso de quitarle un poco de “sour”, el día 29 hice una masa de arranque firme con harina blanca normal (de panadero en vuestro catálogo). Contando con que la madre estaba hidratada al 100% apunté a una hidratación general de la bola de arranque de un 60%. Cuatro horitas de reposo y la mandé con el tamaño doblado a la nevera a reposar.

 

El día 30 salió del frío, un par de horitas para que cogiera la temperatura de cocina (de cocina cerrada con horno a tope) y me dispuse a amasar una buena tanda que daría su quilito y medio en canal en la báscula. Los cálculos (nunca sospeché lo bien que me iban a venir seis años de matemáticas avanzadas de carrera técnica para diseñar las proporciones de los panes) harían un total de, masa de arranque incluida, 100% de harina (lo que utilicé en la bola de arranque y el resto harina recia), 60% de agua ni fría ni caliente y un 2% de sal Maldon, que no sé si sabrá distinta en el pan, pero que farda mucho cuando se cuenta por ahí. Mezclar e inmediatamente reposar para que el gluten comience a desarrollar, diez minutitos, lo justo para relajarse y abandonar cualquier pensamiento, positivo o negativo, que pueda desviar a los sentidos de la tarea de amasar. Luego amasé en tres tandas de unos cinco minutos cada una con un rato de descanso entre ellas, descanso para el gluten y para mis brazos, que esta harina recia requirió de su energía para doblegarla. Sólo en la tercera fase nos hicimos amigos la masa y yo, antes estaba indomable, pero entonces se volvió flexible y amigable. Después reposó cuatro horitas hasta que se levantó al doble de su volumen. No la plegué ni doble durante esta subida ya que me había imaginado una miga prieta por tus comentarios y no quería grandes alveolos. Finalmente la saqué de su recipiente le di un boleado bien prieto y la metí al banneton. Luego a descansar otra noche en la nevera que se perfume bien de aromas propios, y porque ya no era hora de más, jeje.

 

El día de Nochevieja la saqué y sencillamente la dejé reposar al lado del horno caliente durante cuatro horitas más, una para que se temple y tres para que suba hasta llenar el banneton. Entonces agua hirviendo en la cazuela que tengo en la parte de abajo del horno a 250º y la masa a media altura. Diez minutos a 250º y humedad, luego sacar la cazuela y otros 20 minutos, luego cubrir con papel de aluminio por encima y otros 20 minutos más o menos (mi horno es pequeño y la superficie superior del pan se acerca peligrosamente a la resistencia). El pan tuvo una subida de horno bastante buena que separó la abundante greña en cuadrados que le había hecho. Salió una hogaza dorada y preciosa con un olor fabuloso. A la rejilla a enfriar hasta la noche.

 

El pan se consumió en Nochevieja (otra hogacita más pequeña pero hermana de la anterior) y Añonuevo . Quizá mejor en añonuevo, tras un día de reposo, algo menos crujiente la corteza pero con un sabor más asentado. El pan resultó compacto, de miga prieta pero fresca y con una corteza bien gruesa y dorada. El sabor fue intenso a cereal perfumando la base ácida que le aportan las horas de nevera a las masas que provienen de madre natural. Un pan rotundo y muy rico. En mi opinión, a presentar con buenos guisos de sabor intenso donde los pedazos, impregnados en salsas de sabor profundo, se puedan lucir llevando al paladar el sabor del cereal emergiendo entre el resto de sabores. Aunque tampoco estuvo nada mal cortado fino, tostado y con aceite de oliva acompañando al jamón.

 

En mi caso toda una flota de pedazos invadió el mar de la salsa de las albóndigas de rabo de toro guisadas con vino tinto que se deglutieron aquel día (¡Bendito Abraham García, maestro de cocina!). Se pidieron las dos orejas, y hay quien quiso hasta el rabo…

 

Muy rico en definitiva Andrés, repetiré en el próximo pedido.

 

Un abrazo y que os vaya bien el negocio.

 

Sergio Bartolomé Villegas.

¿Entendéis ahora por qué me apetecía tanto compartir estas cosas con tod@s? Un saludo.

Clientes y usuarios toman el blog

Jueves, 14 de Enero de 2010

Desde que empezó todo esto una de las cosas que más me ha impresionado es la pasión por el pan que compartís todos los que vistáis la web.

Poco a poco he ido recibiendo recetas, opiniones, impresiones, … Me gustaban tanto que decidí ir gudardando esta información para tener siempre el recuerdo de esta aventura. Después pensé que lo adecuado sería compartirlo, así lo podríamos disfrutar tod@s. El siguiente paso fue pedir permiso a cada uno de vosotros/as para poder publicar todo esto en el blog. Y lo último es empezar a publicar, que en realidad es el principio.

Lo único que pretendo con esto es ir recopilando momentos, sin más. A veces serán recetas, otras solo fotos y otras solo una frase.

Mandáis vostr@s, así que si os apetece compartir nos lo podeís enviar a info@elamasadero.com o a elamasadero@gmail.com Por supuesto si una vez publicado os arrepentís, escribid también, no habrá problemas en suprimir la entrada, no vaya a ser que nos cierren la web ;-)

¡Muchísimas gracias a tod@s y espero que disfrutéis de este contenido tanto como lo hago yo cada día con vosotr@s!

Mamá, ¿de dónde vienen las harinas?

Viernes, 8 de Enero de 2010

puerta-molino-de-piedra-copia-copia1Llevo mucho tiempo con ganas de mostrar los molinos en los que compramos las harinas. 

Hace algunos días algunas semanas (casi meses) ”charlaba” con Cova y me decía que se imaginaba el típico molino de pueblo, pero que por un momento dudó y pensó que podía tratarse perfectamente de la típica nave industrial. En este caso conviven las dos corrientes. Y por fin tengo el tiempo de sentarme a mostraros algo más de nuestros molinos.

A ver, nosotros trabajamos con dos molinos (en realidad tres, ahora me explico). Están situados en Coín, me decía uno de los molineros, que no hace mucho en el pueblo se contaban 31 molinos, actualmente solo quedan dos. Los dos siguen estando dentro del pueblo, no se han movido a ningún polígono y aunque las máquinas son continuamente renovadas y más modernas con el fin de aumentar la producción, ambos molinos siguen teniendo mucho de artesanal

harina_centeno_1150-copia

Uno de ellos se divide en dos, por un lado la parte más nueva, donde se muelen las harinas más demandadas: harina de fuerza, panadera, especial panadera reciaharina integral, harina integral de fuerza, etc. Por otro lado la misma familia mantiene un molino de piedra dos calles más arriba. En el de piedra se muelen las harinas de maíz, centeno blanca, integral de centenogarbanzos, etc. El de piedra solo funciona un día a la semana, los lunes.

molinodepiedra_1

José Antonio Méndez es el propietario de la fábrica de harinas “La Fuensanta” (el molino de piedra es parte de esta misma fábrica).

molino_2

Fábrica de harinas más refinadas

Varios solares más arriba se encuentra la fábrica de harinas “Bermúdez”, también se conoce como “Harinera San José”, también de tradición familiar y a día de hoy regentada por tres hermanos. Es con Carlos con el que más hablo y del que también estoy aprendiendo muchísimo. De la harinera San José es de donde compramos nuestras harinas ecológicas; harina blanca de espelta, harina integral de espelta, integral de trigo, soja, harina blanca de centeno e integral de centeno. 

sacos_ecologica-copia

Decir que fue el primer molino en toda la provincia de Málaga en conseguir la certificación ecológica para sus harinas. Conservar esta certificación fue y está siendo fruto de mucho esfuerzo y trabajo extra por parte de esta familia. 

molino_6-copia

Como podéis ver no estamos trabajando todas las harinas que nos ofrecen estas fábricas, pero poco a poco vamos conociendo más acerca de todas ellas y con el tiempo iremos probándolas casi todas. Por supuesto si alguien desea probar alguna de las que ellos hacen y no están en la web, sólo tenéis que decirlo, haremos todo lo posible por conseguirla.

Y bueno, poco más, un placer compartir esto con vosotros y agradecer a los dos molinos su esfuerzo diario por mantener la calidad de sus harinas y el estupendo trato que hemos recibo por su parte desde el principio. ¡Gracias!